Científicos estadounidenses estudian en roedores el efecto de la niclosamida, un fármaco para tratar las infecciones causadas por gusanos en animales de granja. En laboratorio evitó que el SARS-CoV-2 depositara su material genético en las células infectadas

En un nuevo trabajo de investigación, científicos de California, Estados Unidos, estudian un medicamento que ha mostrado éxito contra varios virus anteriormente. En concreto, un grupo de fármacos utilizados para combatir la infección por el parásito taenia y otros virus, podría servir también como tratamiento contra la COVID-19 por evitar la replicación del virus y reducir la tormenta de citoquinas. Según un estudio en roedores publicado en la revista ACS Infectious Disease, el fármaco “puede reducir las cargas virales, modular las citoquinas clave y mitigar la pérdida de peso severa asociada a las infecciones por COVID-19”.

El potencial terapéutico de COVID-19 que ha demostrado una amplia eficacia contra virus, incluido el SARS-CoV-2, es la niclosamida un antihelmíntico aprobado por la FDA. Este medicamento utilizado integra las salicilanilidas, que comenzó a utilizarse por primera vez en Alemania en los años 50 para tratar las infecciones por gusanos en animales de granja. El profesor de química y director del Worm Institute for Research and Medicine en Scripps Research (La Jolla, California), Kim Janda, ha estudiado estos fármacos para el tratamiento de infecciones parasitarias y virales. En combinación con la niclosamida, a día de hoy es eficaz tanto en animales como en humanos para combatir la infección por taenia, aunque también ha sido estudiado por sus propiedades anticancerígenas y antimicrobianas. Sin embargo, tiene limitaciones, pues puede ser tóxico y su absorción es principalmente intestinal.

Según explica el científico a cargo del estudio, este fármaco “impide que el material viral salga del endosoma y se degrade” lo que se traduce en que “no se permite que se produzcan nuevas partículas virales con tanta facilidad”. Además, ya que interviene en el interior de las células y no en las espículas virales, funcionaría también contra otras variantes como la Delta, que en estos momentos es mayoritaria en muchos países.

Por otro lado, el compuesto nº 11, contribuyó a calmar la inflamación potencialmente tóxica en los roedores estudiados, por lo que sería efectivo para tratar la dificultad respiratoria aguda que desarrollan algunos pacientes Covid y que puede llevar a la muerte. Este fármaco experimental redujo los niveles de interleucina 6, una proteína de señalización clave en el proceso inflamatorio en etapas avanzadas de la enfermedad.

La salicilanilida 11, explica Janda, se quedó en un segundo plano por no ser tan efectiva contra las infecciones bacterianas. Sin embargo, este fármaco abre una nueva vía para el tratamiento contra el coronavirus, pues “tiene muchas cosas realmente positivas como potencial tratamiento del Covid”.

“La pandemia de COVID-19 ha creado una necesidad urgente de terapias que inhiban el virus SARS-CoV-2 y supriman la aparición grave de inflamación, una característica de la enfermedad avanzada. El simple cribado de una pequeña biblioteca de salicilanilida ha llevado al descubrimiento de un compuesto que puede reducir los títulos virales, la pérdida de peso asociada con la infección viral, así como la inflamación pulmonar en un modelo de ratón”, concluyeron los científicos.

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