El agua cumple numerosas funciones vitales para el bienestar: por ejemplo, transporta nutrientes y oxígeno a todas las células, ayuda a la digestión de los alimentos y eliminación de las excretas, contribuye a regular la temperatura corporal y hace posible desechar los elementos que el cuerpo no necesita a través de las secreciones y de la orina.
Además, ayuda a prevenir el sobrepeso, la obesidad, la diabetes y favorece las capacidades cognitivas: una buena hidratación aumenta la concentración, la atención y la memoria a corto plazo.
¿Cuánta agua por día debemos tomar?
La Organización Mundial de la Salud recomienda beber entre 1,5 y 2 litros al día (unos 8 vasos de 240 ml), lo cual se suma al contenido propio de los alimentos que se ingieren. Pero cabe aclarar que la cantidad está determinada por la edad, el sexo y otros factores como el ejercicio físico, el clima, el embarazo y el estado de salud.
Si estamos entrenando, es muy importante aumentar la ingesta diaria a 3 a 4 litros al día, ajustables según edad, intensidad del ejercicio y condiciones climáticas. Lo mejor es beber un par de vasos de líquido dos horas antes del entrenamiento y al finalizarlo. En caso de superar los 45 minutos de ejercicio, se aconseja beber pequeños sorbos de agua durante el mismo. También es importante sustituir los electrólitos perdidos que podemos encontrar en bebidas deportivas o limonadas caseras.
¿Cómo detectar si no estamos tomando suficiente agua?
Generalmente la deshidratación leve produce síntomas como sensación de sed, sequedad de las mucosas (boca pastosa), disminución de la diuresis y pequeña pérdida de peso corporal. Ante esta situación es fundamental reponer en forma inmediata el nivel de agua, de lo contrario, los síntomas podrían agravarse y desencadenar en aumento de la frecuencia cardíaca, palpitaciones, hipotensión arterial, mareos, aumento de la temperatura y obnubilación que, incluso, puede poner en riesgo la vida.
¿Nuestro tipo de alimentación afecta la cantidad que necesitamos beber al día?
Sí, los alimentos con alto contenido hídrico, debido a su mayor aporte, disminuyen la necesidad de tomar agua, mientras que los más secos la aumentan. Para lograr un buen aporte a través de la comida, debemos priorizar los productos de origen vegetal y los líquidos como sopas, infusiones y jugos.
5 tips que te van a ayudar a mantener una buena hidratación
1. Tené siempre una botella de agua a mano
Llevala con vos a todos lados y dejala al alcance. No esperes a tener sed para beber, hacelo siempre que lo necesites.
2. Mantené una dieta saludable e ingerí alimentos con alto porcentaje de agua
Las frutas, verduras, pescados, huevos y lácteos poseen más del 80% de su peso en agua y son los aliados ideales.
3. Reemplazá las gaseosas o bebidas azucaradas por limonadas saludables o aguas de fruta
Si te aburre tomar agua, podés agregarle rodajas de limón, naranja o jengibre y menta. Los tés fríos también son una buena opción. En caso de realizar ejercicio o un entrenamiento intenso, podés complementar con bebidas deportivas.
4. Utilizá aplicaciones o alarmas que te recuerden que es momento de tomar agua
Actualmente, existen muchas apps que realizan un seguimiento personalizado según tu estilo de vida, alimentación, rutina deportiva y los objetivos que quieras alcanzar.
5. Incorporá el hábito de a poco y en forma gradual, sumando vasos de agua a tu ingesta habitual
Acostumbrate a beber un vaso al levantarte y otro antes de acostarte. De esta manera, vas a sumar casi medio litro de líquido.

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